Estación de Canfranc Visitas

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Estación de Canfranc Visitas

Visita la Estación Internacional de Canfranc y conoce toda su historia mientras disfrutas de su belleza


Información

Es una estación de ferrocarril situada en la localidad de Canfranc-Estación, a menos de 5 km de Canfranc pueblo y a tan sólo 8 km de Francia. A poco más de 40 minutos de nuestro Complejo Búbal Formigal 3000 en coche, siempre es una visita que recomendamos porque es un lugar único y perfecto para visitar en familia, en pareja o con amigos.

La estación internacional de Canfranc nació gracias a la idea de unir España y Francia a través de los Pirineos por el túnel de Somport. Para llevar a cabo esta idea, se firmaron varios convenios entre ambos países para comenzar con el proyecto, el primero en 1904. Pero no fue hasta el 18 de julio de 1928 cuando el nuevo edificio, por fin terminado, fue inaugurado oficialmente por el entonces presidente de la república francesa Gaston Doumergue y el rey de España Alfonso XIII.

Si la has visto alguna vez, sabrás de su tamaño y su belleza. En la parte exterior se puede ver cómo en su construcción se siguieron los modelos de la arquitectura palacial francesa del siglo XIX. Combinando materiales como piedra, hierra, hormigón y cristal y con un toque final con las cubiertas de pizarra, el resultado es una mezcla de colores espectacular. Su interior es muy luminoso, con espacios claramente diferenciados y una gran cúpula de fundición en el vestíbulo central. Es una estación con planta alargada y estructura simétrica, articulado en cinco cuerpos y con una longitud de 241 metros y 75 puertas en cada lado. Todos estos datos hacen entender el porqué de ser el complejo ferroviario más monumental de toda España y uno de los más grandes de Europa. Y es que, dentro de semejante edificio, trabajaron hasta 2000 personas en su época de máximo esplendor.

Años después fue sufriendo diversos daños como un incendio; el tapiado del túnel durante la Guerra Civil Española ya que el ejército franquista, que controlaba la estación, quería evitar a toda costa que nada ni nadie entrase por ahí desde Francia; cierre al tráfico de viajeros  durante la Segunda Guerra Mundial, aunque sí se transportaban materiales; y, finalmente, el 27 de marzo de 1970, se cerró completamente el tráfico internacional debido a un descarrilamiento de un tren de mercancías francés que provocó el derrumbe del puente de L’Estanguet. Por esta razón, fue llamado el “Titanic de la montaña”.

A partir de ese momento, comenzó su declive hasta llegar a nuestras fechas. Tras aprobar en 2005 un proyecto para rehabilitar la estación internacional de Canfranc se comenzó y se llevaron a cabo las dos primeras fases, pero no la última, por problemas de financiación el hotel de lujo que se iba a construir en su interior se quedó en el papel. Más tarde, en 2012, desde la Diputación General de Aragón se llegó a un acuerdo con el Ministerio de Fomento (propietario de la estación de Canfranc en ese momento) para hacer la compra de la estación con la intención de nuevo de dotar a la estación de usos hoteleros, culturales, comerciales y educativos. En la actualidad podemos ver una estación cercada, con acceso limitado y por visitas guiadas. Aunque también se puede ver el depósito donde se encuentran las máquinas, con su estructura metálica, ver varias grúas que todavía están a los lados de las vías del tren e incluso dar un paseo por los muelles. Mientras esto sucede, se siguen llevando a cabo tareas de rehabilitación de este conjunto histórico que es la estación internacional de Canfranc.

Para poder conocer la estación en todo su esplendor hay que contratar visitas guiadas durante todo el año y con variedad de horarios dentro de cada día a través de la Oficina de Turismo de Canfranc-Estación (www.canfranc.es / 974 37 31 41). Sólo de esta manera podrás ver su interior, ya que la visita incluye la visita al vestíbulo del edificio y al subterráneo y tienen una duración de 30 minutos. Las tarifas para niños hasta 5 años son gratuitas, de 6 a 10 años 1,50 € y a partir de 11 años 4 €. Las reservas se deben hacer al menos con 24 horas de antelación y se recomienda recoger la entrada unos 30 minutos antes de la hora de la visita a la estación internacional de Canfranc para evitar colas y retrasos ya que el aforo de cada visita es limitado. Se recoge en le Oficina de Turismo, no en la misma estación.

Además de la visita habitual hay una opción de visita teatralizada llamada “Huir por Canfranc”. Es una experiencia increíble en la que se reviven los años 40 de la estación en la que, en plena Segunda Guerra Mundial, estaba ocupada por las SS que controlaba todo lo que por ella pasaba y, mientras tanto, era un nido de espías para el bando aliado. La figura de Albert Le Lay, jefe de la aduana francesa en Canfranc, es la clave de esta magnífica historia. Esta visita teatralizada a la estación de Canfranc es nocturna y es gratuita para niños de hasta 3 años, para niños de 4 a 17 años tiene un coste de 8 euros y de 10 euros para mayores de 18 años. Merece mucho la pena pero, ojo, revisa bien las fechas de tu visita porque no se realizan durante todo el año.

Por último, todos los viernes, sábados y domingos a las 21h30 se realiza el espectáculo de luz y sonido de la estación de Canfranc. Es exterior, para todos los públicos, no es necesaria la reserva y es totalmente gratuito. Tiene una duración aproximada de 20 minutos. Iluminado con 124 proyectores led colocados en las marquesinas de la estación que potencian su arquitectura.

En resumen, y como decíamos al principio, un lugar único y con muchísima historia que contar te harán disfrutar de una visita inolvidable que, seguro, acabarás recomendando a todo el mundo.